Como ya hemos esperado un rato, en nuestro “estar”, estando pero no siendo, y nos sentimos responsables para con la buena sociedad, que nos ha sobrecualificado al ser hijos del más “perfecto” estado del bienestar, productor, sin lugar a dudas, de los más “perfectos” desperdicios o excedentes humanos, que, estando concebidos con las mejores prestaciones que hubieran podido imaginarse, como los coches, son productos nacidos obsoletos para cuando salen al mercado.
